Suicidio adolescente en Chile: causas, mitos y realidad

Por Equipo Comunicaciones, // Categorías: Noticias TM, Prensa

Aunque las cifras del país están cerca del promedio mundial, la población LGBTI sería uno de los grupos más vulnerables a éste fenómeno.

A nivel mundial el suicidio adolescente es la segunda causa de muerte en ese segmento etario, una realidad que también comparte nuestro país. Los jóvenes, entre los 15 y 19 años,  mueren principalmente por accidentes y luego por violencia autoinflingida. Pero esto es sólo “la punta del iceberg”, ya que por cada muerte intencional se estima que hay 20 intentos de suicidio y que 50 presentan ideación suicida.

La tasa promedio mundial de suicidio es de 11,4 por 100 mil habitantes. Chile tiene tasas cercanas y hay claridad entre los expertos que es una realidad que debe ser enfrentada en forma seria y consistente. Entre los años 2000 y 2008 la tasa de suicidio en la población general subió de 9,6 a 12,9 por 100 mil habitantes, desde entonces ha bajado gradualmente a una cifra similar a las del año 2000, llegando el año 2015 a 10,2 por 100 mil habitantes.

Según Mauricio Gómez, jefe de Salud Mental de la Subsecretaría de Salud Pública “es importante  ver las tasas con perspectiva histórica y señalar que los países en general tienen sus propios perfiles de suicidio, entonces no es fácil compararlos”.  Aclara que “en la mayoría  de  los países los que más se suicidan son los adultos mayores, una situación que se repite en Chile”.

En las tasas oficiales, en general para efectos comparativos se usan cifras desde el año 2000 en adelante, aunque se tienen datos de los años noventa. Esto porque Chile hizo un cambio en la manera de registrar el suicidio, se hizo más exigente el rescate de los casos para que no pasaran por simples accidentes y producto de ello del año 99 al 2000 hay un incremento de 2 puntos en la tasa de mortalidad por esta causa. El Departamento de Estadística e Información en Salud (DEIS) entrega las cifras  oficiales de los suicidios tras ser informadas o validadas por el Instituto Médico Legal, por eso tienen un atraso de dos años, es decir, no son cifras que se puedan construir al mismo año y las que se manejan hoy  llegan solo hasta el 2015.

El suicidio juvenil en cifras

De acuerdo al experto en salud mental, Mauricio Gómez “hay una percepción que no es tan real sobre la suicidalidad en Chile. Durante el 2010 se publicó un estudio que se hizo entre la Universidad Católica y el MINSAL, dónde se señalaba que el incremento en el suicidio adolescente era muy preocupante y se comparó con otras realidades como la de Corea del Sur, se dijo que Chile estaba en el top mundial junto a este país asiático. Ello reflejaban las tasas existentes al año 2008, sin embargo, eso cambió,  hoy estamos bajo del promedio de la OCDE”. Aclara que “hubo un aumento del suicidio entre el 2000  hasta el 2008, se incrementó en todas las edades y en el rango de 10 a 14 años se elevó de 1 por 100 mil habitantes  a 2,2 para luego disminuir a 1,7 el 2015. Con los adolescentes que van de 15 a 19 años subió de 8,6 a 12,9 para luego descender a 8,1 en el año 2015”.

Las explicaciones de esta disminución no son tan claras, ya que ocurrió en todos los rangos de edad. Es probable que puedan ser multifactoriales, variables macroeconómicas, donde pueden estar el tema del empleo, expectativas de futuro y también habría que considerar que entre el 2000 y el 2015 que se ha quintuplicado la oferta asistencial en salud mental. Mauricio Gómez explica que “el Programa Nacional de Depresión  que se instaló en atención primaria  el 2001, el GES en depresión para mayores de 15 años, el AUGE para personas con esquizofrenia y trastorno bipolar mayores de 15 años y el GES para el consumo problemático de drogas en menores de 20 años , permitieron un aumento importante en la atención. Además el Programa Nacional de Prevención del Suicidio tuvo los primeros recursos el 2014 y 2015. Aunque no se ha logrado instalar de forma completa en todo el país por temas presupuestarios, ha instalado un discurso más preventivo, se ha capacitado más a las redes asistenciales en temas de suicidio, hay una conducta más organizada frente a los intentos y  se  han ido instalando sistemas de vigilancia  en las regiones”.

Ahora, en el aumento o disminución de la cifras juegan un papel importantes los medios de comunicación. A juicio de Gómez  “tienden a ser muy sensacionalistas con el suicidio  y está comprobado que esto genera imitación o réplica pudiendo provocar suicidios en serie o enjambres suicidales como sucedió hace años atrás con el caso de los jóvenes de Tongoy. Nos preocupa que exista esta sensación de un suicidio desbordado porque genera una mala señal a la población, se instala como una manera válida de resolver ciertos problemas.“.  

“Es importante saber que el suicidio se contagia, por tanto debe ser informado de una manera muy discreta, no se deben dar detalles sobre los métodos del suicidio, no hay que considerarlo como algo heroico. Más bien habría que transmitir mensajes sobre las vías de salida, donde pedir ayuda o como acceder a ella, señala Mauricio Gómez Jefe de Salud Mental de la Subsecretaría de Salud Pública

Causas posibles del suicidio adolescente

Las causas del suicidio son complejas. Los expertos coinciden en que  los problemas de salud mental, especialmente los trastornos depresivos, las adicciones o intentos previos son los principales factores de riesgo. Por otro lado, la mayoría de las personas que muere por suicidio, tienen diagnósticos de trastornos mentales muy severos, como trastorno bipolar o esquizofrenia.

Pero las enfermedades mentales se instalan producto de una historia de vida y ahí es cuando las relaciones familiares cobran importancia. “Por lo general, una persona no se suicida si no tiene una historia de disfunción familiar provocada muchas veces por la violencia, la pobreza o el abuso sexual y luego se unen con un factor desencadenante como un episodio de acoso escolar o bullying, de fracaso, quiebre familiar o duelos, situaciones que han desembocado en la mayor parte de los casos en padecer una enfermedad mental como depresión”, señala Mauricio Gómez, experto de MINSAL.

Ahora, en los  adolescentes, las conductas suicidas tienen también que ver con factores contextuales o ambientales como ser intimidado por sus compañeros, el bajo apoyo social, la discriminación de la población LGTBI, pueblos indígenas o inmigrantes y la difusión inapropiada de los medios de comunicación.

Según Carolina Hausmann-Stabile, trabajadora social, PHD y académica en el Bryn Mawr College, en Filadelphia, Estados Unidos y con más de una década estudiando conductas suicidas en poblaciones pediátricas “la incidencia de conductas suicidas, incluyendo muertes por suicidio, está totalmente determinada por el sexo. Sabemos que las mujeres presentan mayor ideación e intentos suicidas, mientras que los hombres presentan más muertes por suicidio. En parte, esta diferencia tiene que ver con los métodos utilizados en los intentos. Los hombres en general utilizan métodos más letales que las mujeres.  Otro factor muy importante es el nivel de pobreza. En Chile, por ejemplo, muchas más niñas de niveles socioeconómicos bajos intentan suicidarse que adolescentes de clases media y alta.Chile es una país con alta inequidad, es de los países más inequitativos del mundo. Esto genera sufrimiento y enfermedad, porque nuestra sociedad es una sociedad de sálvense quien pueda”.

En eso coincide Mauricio Gómez.

“Tenemos cifras muy altasde violencia intrafamiliar, de violencia con los niños y de abuso sexual hacia las niñas. Está comprobado que el abuso sexual en la infancia produce enfermedad mental. Son temas que están invisibilizados, que ocurren dentro de la familia o con personas cercanas a la familia, esto daña para siempre, es muy difícil de reparar, explica el experto en salud mental de la Subsecretaría de Salud”

El suicidio en las jóvenes chilenas

La experta norteamericana Carolina Hausmann-Stabile, forma parte de un equipo de investigación que desde el 2005 se dedica a estudiar este fenómeno en adolescentes latinos en Estados Unidos. Desde el año 2015, estudia las conductas suicidas en jóvenes en Latino America apoyada su gobierno a través del Instituto Nacional de Salud Mental. En Chile, trabaja  con la Fundación Tierra de Esperanza e intenta explicar porque tantas adolescentes mujeres intentan suicidarse. La proporción es que por cada cuatro mujeres un hombre adolescente intenta suicidarse.

La experta señala que las adolescentes que intentan suicidarse reportan altos niveles de conflicto con sus madres. Independientemente del lugar donde recolectamos los datos estos conflictos tienen que ver con cambios culturales, en las expectativas de lo que los padres pueden exigir a una adolescente y las expectativas que esas mismas adolescentes tienen acerca de lo que es normal para niñas de su edad. Por ejemplo, los padres esperan que las niñas sean obedientes todo el tiempo, mientras que las niñas esperan que sus padres les den la libertad de elegir qué hacer con sus vidas, que ropa ponerse, y la posibilidad de pololear. En general, los padres están muy asustados de que las adolescentes pololeen porque temen que las jóvenes queden embarazadas y no completen sus estudios. El error de muchos padres es que quieren controlar la sexualidad emergente de sus hijas a través de prohibiciones, castigos, disgustos en vez del diálogo y de educar para la salud. Las jóvenes esperan y necesitan que sus padres y madres las acompañen en este proceso, y las decepciona mucho cuando en vez de apoyo se enfrentan en conflictos”.

Además agrega que “no sólo es preocupante que tantos jóvenes mueran por suicidio, sino que también las conductas suicidas están incrementándose en la mayoría de los países de Latino América. Por conductas suicidas nos referimos a la ideación suicida (pensar en morir o desear morir), y la planificación e intentos suicidas. Una de las variables más importantes para predecir muertes por suicidio son los intentos de suicidio, por eso es muy importante prevenirlos”.

Los más vulnerables

La Fundación Todo Mejora, que trabaja en las temáticas de género e identidad sexual tiene una aplicación  llamada “La hora segura” cuya misión es prevenir situaciones de crisis y específicamente el suicidio. Cuenta con 50 profesionales voluntarios que conversan 45 horas a la semana través de un chat con los jóvenes que requieren consejo o ayuda concreta.

Todas estas comunicaciones quedaron en un registro lo que permitió que fueran analizadas. Se obtuvieron 4 mil descargas de la aplicación, 1579 consultas y de ellas 375 personas  que pudieron ser caracterizadas y se pudo  recabar información respecto a cuál era su experiencia en cuanto al comportamiento suicida.

De estas consultas, la mayoría son de niños, niñas y adolescentes hasta 19 años, en ellas el 41%  registran riesgo suicida y el 47 % comportamiento depresivo. Los niños que presentan un mayor riesgo de suicidio están en el rango de  los 14 y 19 años de edad, dónde se ve la mayor presencia de acoso y maltrato. En este estudio el 46% es población LGTBI  y el otro 54% es población heterosexual, lo que significa que el acoso y maltrato, los comportamientos depresivo y suicida están presentes en toda la población.

De acuerdo al estudio, Diego Poblete, director ejecutivo de Todo Mejora explica que de las consultas “el 12% es de la comunidad transgénero y de ellos el 47% son niños, niñas y adolescentes y ahí el índice de acoso y maltrato aumenta al 57% que en población general es de 36%. Entonces, evidentemente hay una mayor presencia de acoso y maltrato en la población trans, lo que también ocurre en la población de lesbianas, gays y bisexuales que es del 41%”.

Agrega que como sociedad no estamos acogiendo y creando espacios seguros para estos niños, niñas y adolescentes. Ellos están principalmente concentrados en la etapa del colegio y  es allí  donde sufren de bullying homofóbico, lesbofóbico o transfóbico, no solo de sus pares sino que también por parte de los profesores. Cuando a los estudiantes en la Encuesta de Clima escolar que hacemos se les preguntó por los comentarios discriminadores,  el 97% decía que escuchaba comentarios LGTB fóbicos y que  de esos el 60% provenía de los profesores.  Entonces evidentemente tenemos un adultocentrismo discriminador, sobre todo con la población LGTB al interior de las escuelas y luego llegan a su casa y los padres no enfrentan al colegio o presentan los casos a la dirección”.

En este sentido, la presencia del acoso y maltrato en  niños, niñas y adolescentes  transgénero sería  mayor que en la población LGB,  de hecho según estudios internacionales 1 de cada 4 niños trans se ha intentado suicidar,  no es solo la ideación sino autolesiones.

El director ejecutivo de Todo mejora explica que vivimos en una sociedad de género bastante binario, por lo tanto las expresiones de género están encasilladas en ser hombre o mujer y si se sale la persona de esa regla pasas a ser discriminado en tu entorno. Los adolescentes viven en silencio y soledad  el asumir la orientación sexual porque no quieren  ser discriminado o si se expresan son rechazados. Si alguien se va  mirando así mismo con un futuro sombrío, si tiene barreras  culturales, sociales, una heteronorma, una forma de ver la felicidad, comienza el agotamiento, los jóvenes no ven salida o cambio, y la alternativa del suicidio comienza a ser una forma de terminar con este agotamiento con el que no se puede vivir”. Advierte sobre la necesidad de contar con políticas intersectoriales de prevención del suicidio, basadas en investigaciones sobre el comportamiento, la ideación y planificación suicida, dice

Falta que exista una política con foco en la población LGTBI, que sea visibilizada a través de campañas en los medios de la comunicación y que se considere factores ambientales como el bullying para recibir atención, señala Diego Poblete de Todo Mejora

¿Qué hacer en materia de prevención?

Desde el año 2008 y de manera gradual y paulatina se está implementando en Chile el Programa Nacional de Prevención del Suicidio, cuyo objetivo general es disminuir la tasa de lesiones autoinflingidas en la población que habita el país. Este programa tiene como modelo de intervención a la base la intersectorialidad, siendo liderado regionalmente  por las SEREMI de salud, incluyendo además al sector privado.

En concordancia con la evidencia internacional y las recomendaciones de la OMS, sus componentes en desarrollo son: un sistema de vigilancia de la conducta suicida, planes regionales intersectoriales de prevención, programas de prevención en el ámbito escolar, capacitación a funcionarios de salud en atención primaria y servicios de urgencia de la red asistencial pública, la correcta cobertura mediática del suicidio y sistema de ayuda en situación de crisis. Y en relación a la prevención del suicidio adolescente, el Ministerio de Salud se encuentra  ad portas de implementar en coordinación con el Ministerio de Educación una Guía Integral de Prevención del Suicidio  en Escuelas y Establecimientos de Educación Superior, considerando la importancia de este espacio para promover la salud mental, estilo de vidas saludables y prevenir conductas de riesgo.

Respecto a la prevención de conductas suicidas, Mauricio Gómez, jefe de Salud Mental de la Subsecretaría de Salud Pública, explica que a esto se unen una serie de otras iniciativas preventivas. “Creo que el Chile Crece Contigo es muy importante porque está actuando en el origen, es un sistema de protección a la infancia que lleva 10 años y enciende alertas y ha puesto muchos recursos para intervenir precozmente. Acompaña el desarrollo normal y señala alertas  en el desarrollo psicomotor y psicosocial. Es la coordinación del territorio, de todas las respuestas  de los servicios sociales, activa todas las redes locales, en municipios, escuelas, en salud”. Además  “hay programas de parentalidad o crianza de los padres como ‘Nadie es perfecto’ a los que se puede acceder en la atención primaria de salud y campañas  masivas que van a toda la población, sobre temas de crianza, de cuidado respetuoso, que no están orientadas solamente a las madres que acceden a la atención primaria o a los hospitales” enfatiza.

Por otra parte, Gómez explica que hay “estrategias de prevención que se establecen en otros niveles como por ejemplo en la escuela, ahí está la política de Convivencia Escolar y las Aulas de Bienestar que ponen  el foco en el bienestar del estudiante y organizan todos los servicios preventivos en salud para que la escuela pueda acceder a ellos. Si bien la escuela no está mandatada a hacer salud como su función principal, sí  hay claridad en que la salud es lo primario para que los estudiantes puedan avanzar en términos académicos. También está el Programa ‘Habilidades para la Vida’ de la JUNAEB, que también  funciona a nivel de las escuelas y está orientado a prevenir y detectar las enfermedades mentales. Se aplican instrumentos y se hacen talleres para los docentes, padres y alumnos, no está en todos los colegios pero si en un gran porcentaje”.

Además, en los centros de atención primaria están los ‘Espacios amigables’ donde los adolescentes después de las cinco de la tarde pueden acceder a consultas preventivas de salud sexual, mental, consejería de drogas y para los casos más críticos o en riesgo inminente los jóvenes pueden acceder a Salud Responde del Ministerio de Salud, dónde los jóvenes pueden ser contenidos y les dan una primera respuesta para una derivación adecuada. Según Mauricio Gómez “frecuentemente se piensa que la salud mental es sólo responsabilidad del sector salud, pero no es así. La salud y la salud mental es una responsabilidad de la sociedad en su conjunto, a todos los sectores le corresponde protegerla mediante políticas justas, buen trato a la infancia y buena educación, espacios laborales respetuosos y apoyo a la vejez. Como salud estamos haciendo los mejores esfuerzos”.

Fuente: consejoinfancia.gob.cl